martes, 3 de junio de 2014

Entredichos, malentendidos y puteadas con "Rayuela"

No me gusta Rayuela.
La leí cuando tenía 18 años. No la entendí. La estoy leyendo actualmente, sin intención de entenderla y me sigue pareciendo que Cortázar se me mata de risa en la cara.

Sigo leyendo. Rescatan mi dignidad como lectora frases y fragmentos de una belleza que, desde el primer momento que leí Rayuela, me "elevaron". Un lenguaje que se contagia, que me hace ver las cosas con mucha más belleza, o fragilidad. Sí, es fragilidad lo que me transmite la prosa de Cortazar.

Escucho los músicos que se van nombrando en la novela. Si algo me había quedado claro la primera vez que la leí es el enorme sentimiento de nostalgia que trasmite y que ahora, escuchando su música, se rectifica en mí. Rayuela es una novela hermosamente triste.

(Acotación al margen: No pretendo yo enseñarle nada Sr. Cortázar, es más, a veces llego a percibir la gracia de tal forma de escritura, pero por favor, cada tanto ¡¡¡ponga un punto!!!)

Ya me da un batazo en la cabeza con eso de los encuentros casuales, que al final no lo son tanto, porque para qué andar dándose citas y perder la magia del encuentro, el vértigo de no encontrarse, la astucia para pasar toda una tarde en un mundo propio, en quehaceres íntimas, y encontrarse de casualidad con quien se deseaba encontrarse. Sí. Necesito renglones para escribirme y aprieto desde abajo el tubo del dentífrico y detesto que eso, que consideré una virtud durante toda mi vida y se lo inculco a quienes conviven conmigo, sea puesto tan gratuitamente en ridículo. Pero no, ellos prefieren andar sin buscarse pero sabiendo que andan para encontrarse, como ubicados en un más allá, como en algo que los trasciende, entonces no importa el tiempo, porque esencialmente, predestinadamente se encontrarán. Y entonces disfrutan de cada situación en las que creen verse, y el corazón se detiene, y el aire no puede ingresar (o salir, depende el momento de la respiración en que nos encuentre el previsto imprevisto) a los pulmones y los vuelve a la vida la desilusión y el saber que queda mucho camino por disfrutar hasta encontrarse al fin.
Y así, más o menos, se me presenta una pareja de uno, que son dos, pero se creen uno y se ven en el otro y sin embargo parecen muy distintos...
Pero también puedo reconocerme en esta frase. Ando sin buscar, conscientemente, muchas cosas, que sin embargo, cuando aparecen o las encuentro en mi vida, siento que el encuentro era inevitable, que respondía a mi esencia... Así ando encontrando muchas cosas que no estaba buscando...

No están enamorados. Hacen el amor. Es decir que no se van  a citar grandes frases como "Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos". Ellos hacen lo que otros citan de memoria. eso sí me gusta...

Para mí Rayuela es una ciudad vaciada. Nos sitúa en París, pero no nos describe paisajes: nos da nombres, pero nombres que, para quien no conoce París, no significan nada. París no significa nada. Se me asemeja a un "no lugar" donde los personajes fueron a buscar refugio, a ocultarse, a buscar no sé bien qué.

...El beso... e             l                            b                 e                        s                             o

La Maga es distinta a todos los personajes. Es la Maga en tanto otros la dicen y definen. Tengo mis dudas si sería tan hermosa si fuese dicha por otros. Seguramente algo tendría esta Maga para que la nombren así.

"NO PUEDE SER QUE ESTEMOS AQUÍ PARA NO PODER SER"

Y andamos buscando esa unidad que sabemos que nos trasciende, que le da sentido a los fragmentos sueltos, filosos, que nos hacen doler... Y sospechamos (Horacio y yo) que la unidad no está disponible al héroe. Sólo el biógrafo será capaz de aprehender la unidad. Pero al menos la percibimos, sabemos que ahí está, jugando con nosotros, y nosotros, sospechándola, nos sabemos exiliados de su sabor, de su gloria... y vivimos fragmentados, buscando eso, que no sabemos que buscamos... más allá de la cotidianidad de tomarse un mate lavado.

Querido Cortázar: No es necesario andar por los 40 para caminar como la estatua de Jano. Y no es del todo triste estar charlando, malta en mano, de mi pieza a su tumba. Al fin un desencuentro. Ya me estaban aburriendo las coincidencias Sr. Seguramente su cara en la nuca, a sus 40, tenía mucho más que la mía por recorrer. Pero la nostalgia no escapa, al menos, a esta juventud.
"Hay una hora en que lo natural suena espantosamente a falso, en que la realidad de los 20 se codea con la realidad de los 40"... "Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones" "Me apasiona el hoy pero siempre desde el ayer". Y que llueva acá adentro, que de una vez por todas empiece a oler a vida acá adentro. ¿A qué huelo por dentro? (demasiado íntimo para un blogg, incluso éste, que bastante íntimo ya es)

Las muchachas salen de los comercios, necesitadas de reír y hablar fuerte. No dicen que son empleadas, sin embargo así me las imagino. Creo que porque me remite a "La borra de café" donde Benedetti describe hermosas jovencitas, uniformadas, escapando a almorzar. Increibles las malinterpretaciones en las que podemos caer. Estoy impura de lecturas. Más contaminada de lo que creía. De ahora en más tendré cuidado.
No son empleadas. Son sólo jóvenes, quizá paseando, seguramente eso. Lo que pasa ahora. Lo que ME pasa ahora... ver a los adolescentes gritando bobadas sin sentido, haciendo su pequeña transgresión, asomándose al mundo con un grito bobo, quizá hasta incomodando a gente como una, que va pensando en cosas importantes, hasta que esos mocosos la hacen dar cuenta que está crecida, que hay una brecha que se eleva en paralelo, como los troncos de los árboles, entre esa inmanejable necesidad de ser, de aparecer al mundo, y mis ya gastados pensamientos alrededor de lo mismo.
Estamos muy apretados como para disfrutar de la compañía del otro, para cuidarla. Necesitamos espacio. ¿Cuánto tiempo puedo estar encerrada en mi casa, sin verdadero contacto humano? Cantidad enorme de semanas. Por lo general son los otros los que tienen que llevarme nuevamente a la vida gregaria.
No sé si estamos tan solos. Los tímidos y los nostálgicos sí. Pero hay gente con un fuego que traspasa esos cristales que los tímidos y los nostálgicos interponemos entre el otro y esa inútil búsqueda de pureza. Después de todo, sin circunstancias, sin contexto, no hay un yo.



miércoles, 21 de mayo de 2014

Canción de Hielo y Fuego II

Empecé a ver la serie "Games of Trhones" basada en la novela "Canción del Hielo y Fuego" y me apasioné como hacía tiempo ninguna ficción me apasionaba.

Hacía un tiempo que esos libros rondaban en mi casa. Primero lo atraparon a Mariano. Para mí era cosa de chicos. Castillos, caballeros, dragones, guerras, caminantes blancos, gigantes...

Y eso que a Clara le digo siempre que no hay cosas para chicos y cosas para chicas, que todos podemos jugar con todos y que los colores no tienen sexualidad.

Pero no me atenía a mi sermón.

Y ahora me metí en una historia de la que no quisiera salir. Y realmente sufro pensando el día que se termine.

viernes, 7 de marzo de 2014

Escuela de Frikis

Para tener en cuenta si hay niños en la casa...

Hace justo un año, Theo (obsesionado con la muerte y las catástrofes), Madeleine (con su pánico a los insectos), Garrison (ese deportista con fobia al agua) y Lulu (claustrofóbica), sobrevivieron a la Escuela de Mrs. Wellington, pero… ¿están curados del todo de sus fobias?

Los cuatro protagonistas de Escuela de Frikis vuelven bajo la tutela de la estrambótica, y vieja gloria de la belleza, Mrs. Wellington en Escuela de frikis II: y llegó Hickelebee-Riyatulle. Durante todo el año los niños han hecho creer a sus padres que realmente estaban curados de sus fobias pero en realidad han estado usando más de un truco; como fumigar la casa a escondidas, espiar a sus hermanos, esperar a que alguien llegue para subir en ascensor (aunque eso signifique esperar durante horas) o fingir que surfeas. Pero Mrs. Wellington, a pesar de no estar muy cuerda, no tiene un pelo de tonta. Bueno, esto es una manera de hablar porque la pobre mujer es calva y suele llevar pelucas. Así pues, un verano más el grupo de fóbicos se las tendrán que ver con las clases de Wellington. En esta ocasión tendrán una nueva compañera, una niña de 10 años con un apellido impronunciable y con isolofobia, miedo a quedarse sola. Dada es una niña muy pegajosa y pesada que persigue a todo el mundo y es la mejor amiga de todo el mundo, que canta fatal y que tiene una hurona llamada Ensalada.
Pero por desgracia no será un verano normal (aunque nada puede ser normal en la escuela Msr. Wellington). Alguien misterioso está intentando destruir la escuela, ¡incluso ha robado las pelucas de Msr. Wellington!, lo que provoca una profunda depresión en la directora. Los niños tendrán que hacer frente a la situación y ayudar a la directora y su conserje, mayordomo, ayudante de maquillaje con peinado a lo caracola, Schmidty.

jueves, 16 de enero de 2014

Jack London: La Huelga General

Regalo de "Las Surgentes" para mi vigésimo séptimo cumpleaños.

Narra la vida cotidiana de la gran burguesía en circunstancias de una gran huelga general llevada a cabo en los Estados Unidos a principios del siglo XX, desde la óptica de un burgués.

Muestra cómo la gran organización de los obreros los llevó a subsistir meses sin producir y sin generar ningún hecho de violencia mientras que las capaz más marginales, lumpen proletario, y las más altas, patrones y especuladores financieros se encuentran en las calles y en los campos, luchando cuerpo a cuerpo por un pedazo de carne de caballo.

Se puede hacer un análisis político de lo límites de la lucha sindical, dado que, es las circunstancias descritas, se podía estar a un paso de la toma del poder, o de un nuevo modo de producción, pero todo vuelve a la normalidad justo antes de que el protagonista muera de hambre.

También se puede ver una crítica a la moral burguesa, esgrimida tanto por las clases altas como por el lumpen proletario, preocupados sólo en subsistir como individuos y generando muy pequeñas organizaciones de allegados que no alcanzaban más que para saquear y evitar ser saqueado. Un mero acomodamiento a la nueva situación, en lugar de una salida creativa y con posibilidades para un futuro. El aquí y ahora es lo único que cuenta, mientras se espera, desesperadamente, la intervención del gobierno.


Cortito y al pié

martes, 14 de enero de 2014

La Borra de Café, de Mario Benedetti

La contratapa dice. "... nos hará comprender que la riqueza de la vida se halla en el paso que dejan los recuerdos de las personas a quienes amamos..." A veces sospecho que, como enarbola el tatuaje de Mariana, "la felicidad verdadera es compartida".
Busco el sentido de la vida en todas partes. En todas partes se escapa. Yo se que el sentido de la vida no es buscarle el sentido, pero no dejo de hacerlo, tengo sospechas, tengo miedos. Sospecho que la vida va decantando naturalmente, que las cosas se van acomodando a su ritmo, llegan cuando estoy lista para recibirlas. Pero temo que a veces hay que salir a buscarlas, forzar el encuentro. Tal vez lo que se de naturalmente, por decantasión, sea la certeza de qué es aquello a lo que debemos salir a buscar.

"Tuve la sensación de que las decisiones trascendentales serían inevitablemente tomadas por otros, que yo siempre estaría al margen y que mi única posibilidad era correr por el andarivel que otros me adjudicaran. Después pasan los años y uno aprende que las cosas no son tan inamovibles, que siempre queda un segmento de decisión del que uno es responsable y de cuyo compromiso no te podés librar tan fácilmente. Cuando por fin llegás a la conclusión de que el mundo es enorme pero que tu mundo es chiquito, ahí empezás a recuperar el equilibrio, bah, ese poquito de equilibrio que nos tocó en el reparto y que no hay que dilapidar".

viernes, 18 de octubre de 2013

Walden, la vida en los bosques

"Vivimos muy apretados"

Avanzamos y avasallamos con todo. Con la naturaleza. En nuestro "propio habitat". A los animales, a otros humanos. Tenemos la idea de que eso es progreso: construir, llenar lo que aparentemente está "vacío". Dice Thoreau que tememos a la oscuridad. También le tememos al vacío. Todo tiene que ser usado y abusado por el hombre. Somos violadores seriales.

Ando apurada buscándome. Ando aprendiendo y desaprendiendo a oír mis propios ritmos, mi música. Me someto a influjos. Y me dejo fluir.

Pienso que ninguna vida se desperdicia, por pronto que termine, si la búsqueda formó parte de esa vida. Pero, como dice Marion, nada merece el precio de nuestra vida. Porque nos quedan muchas, indecibles búsquedas por comenzar. No hay que temerle al camino, ni ser temerario.

Hay una realidad más real que la que vemos. Más profunda. Y yo deseo que se me revele con su fuerza, su sangra y su mierda. Que explote en mi cara con toda su fuerza, porque las palabras ya no alcanzan. Porque la realidad se me escapa, por compleja. ¿Y si la simplificamos a su máxima expresión? "Quise vivir profundamente y extraer toda la médula de la vida, vivir en forma tan dura y espartana como para derrotar todo lo que no fuera vida. Llevar la vida a un rincón y reducirla a sus menores elementos, y si fuera mezquina, obtener toda su genuina mezquindad, o si fuera sublime, saberlo por propia experiencia".

Vivimos muy apretados, en espacio y tiempo. Por eso llegamos a estar tan insoportablemente solos.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Siddhartha (Hesse)

"No voy a ningún sitio. Sólo estoy en el camino, peregrinando." Ésta es para mí la frase que condensa la historia que Hesse nos cuenta de Siddhartha.

Hace poco escuché que a Hesse hay que leerlo de adolescente, que después es muy difícil que te "guste".

Por suerte me gustó. Será porque de nuevo ando cerca de mi adolescencia. Será que estoy adolesciendo lo que no me permití o lo que no pude hace tiempo. O porque "todo lo que no se terminaba de sufrir o no se resolvía hasta el final, se repetía".

Siddhartha comprende que no hay tiempo. Que no fuimos, somos y seremos. Siempre somos, siempre estamos, eternamente. Y no sólo eso. Además de siempre ser, somos unidad. Somos la niña de ayer, la vieja de mañana y también somos el aire que respiramos, el agua que tomamos, nuestras palabras, pero sobre todos nuestro actos. Samsara y Nirvana son lo mismo.

Siddhartha escucha voces. Voces que le predestinan un gran futuro. Pero él murió siendo un barquero, sólo. Siddhartha escucha su esencia, y cuando no la desoye está en el camino.

Con la experiencia Siddhartha deja de buscar aquello a lo que su esencia lo empujaba. Deja de buscar y se pone a encontrar...